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ENTRE DOS AGUAS

El Príncipe y otros secretos de Ceuta, la puerta de África

Cristianos, judíos, musulmanes e hindúes hacen de esta una heterogénea ciudad con personalidad propia donde además del barrio del Príncipe Alfonso se esconden rincones tan curiosos como la mezquita de Sidi Embarek o la Sinagoga de Bet El.
 
Rodaje en el Barrio de 'El Príncipe' de Ceuta

Rodaje en el Barrio de 'El Príncipe' de Ceuta


Tras la buena acogida por parte de los espectadores de la serie 'El principe', muchos curiosos además de despertar el interés sobre los espías y la lucha antiterrorista, han centrado su mirada en este singular barrio. Pobreza, droga y exclusión no son las únicas caras de este rincón. Un humilde carácter, fachadas de colores y diversidad inundan las calles de un barrio en el que cada vez más turistas se dejar caer.

Un ambiente que durante el día no presenta ninguna peligrosidad y que con sus estrechos rincones, improvisadas escaleras y laberínticas calles son el mejor ejemplo de supervivencia autónoma. Los vecinos, alrededor de 12.000 habitantes, han creado un estilo propio con coloridas e irregulares fachadas que junto a una rica mezcla de cultural han creado un recién y atractivo reclamo para los visitantes de la ciudad.

Pero Ceuta es mucho más que 'El Principe'. Desde la mitología griega, esta ciudad constituía una de las dos columnas que delimitaban los confines del mundo occidental junto con Calpe en Gibraltar. Un vínculo con la cultura clásica que puede refrescar con un paseo desde la Plaza de Al Idrisi hacia la Plaza de la Constitución donde encontrará un conjunto de esculturas en homenaje a personajes de mitología griega, así como poetas, filósofos y geógrafos griegos y romanos.

Los Borbones reforzaron la seguridad de la ciudad con la plaza fortificada y la famosa guarnición militar. Fue también el periodo de mayor construcción de iglesias y conventos, además de hospitales, casas consistoriales y urbanización de calles y plazas. De esta época destacan la Catedral, originaria del siglo XVII y restaurada en el siglo XX a semejanza de la catedral de Cádiz y la Iglesia de Nuestra Señora de África, iglesia del siglo XVIII de planta basilical con un magnífico retablo dorado.

Casa de los Dragones de Ceuta

Casa de los Dragones de Ceuta


Templos y calles con identidad propia


Cultura y gastronomía se dan paso en toda la ciudad. Además del popular fortín y sus canales, la ciudad guarda lugares donde disfrutar de la gastronomía más popular, desde la más andaluza a la hindú, pasando por los clásicos 'tajine' marroquíes hasta la mezcla más singular: la gastronomía sefardí.

Pocas calles distan los distintos templos y lugares de culto de las distintas comunidades. Desde la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción o la Iglesia de Nuestra Señora de África hasta el templo hindú de la calle Echagaray a la vistosa mezquita de Sidi Embarek o la Sinagoga de Bet El.

Se recomienda, si visita la ciudad en el mes de agosto -el día 5- la patrona de la ciudad, la virgen de África recorre la ciudad desde su templo y al terminar esta festividad da comienzo a la feria de Ceuta, una feria al más puro estilo andaluz.

Pueblo de Chefchaouen, montañas del Rif

Pueblo de Chefchaouen, en montañas del Rif, una escapada perfecta desde Ceuta


Escapadas multicolor


Desde la ciudad autónoma uno puede pasar de las callejuelas y palacios más andaluces a una aldea a los pies del Atlas marroquí. Desde Ceuta son muchas las excursiones que podemos planificar. Tanger o Tetuán darán cuenta de la presencia española en Marruecos. Teatros, cines y calles todavía conservan la impronta española y conforman con la cultura y arquitectura magrebí ciudades dignas de visitar.

También en las cercanías se recomienda la visita al pueblo de Chefchaouen, en los comienzos de las montañas del Rif. La ciudad fue fundada en 1471, en la ubicación original de un anterior población bereber. Azul, blanco encalado y marrón terrón hacen de este pueblo a menos de dos horas de Ceuta. una escapada casi obligada donde disfrutar de la cultura marroquí más auténtica.
Alejandro Iriarte | 19 de Mayo de 2015